Un poco de historia


El antiguo Club 31 estaba situado en la calle Alcalá, esquina con la Plaza de la Independencia. Fue inaugurado en 1959 Clodoaldo Cortés, un profesional formado en el Hotel Ritz de Madrid y en el Hotel Alfonso XIII de Sevilla. Clodoaldo Cortés era también el alma y propietario de otro de los grandes de Madrid, Jockey.

El Club 31 era uno de los puntos de encuentro de la alta sociedad nacional e internacional, así como uno de los centros neurálgicos del mundo de los negocios. Su prestigio y reconocimiento le hicieron contar entre su clientela con muchas caras conocidas del mundo de las artes, la política y los círculos financieros.

Equipo Club 31


Además Pilar Peña, el Club 31 cuenta con un excelente equipo. Los jefes de cocina y sala Antonio Schmidt, y José Luis Gil imprimen todo el respeto, el amor y la pasión que se pueden tener por este oficio manteniendo viva la esencia de la mejor tradición culinaria.

Por otro lado, muchas otras cosas han permanecido inalterables en estos años. En este templo del buen comer, en el que se ha cocinado parte de la Historia contemporánea de España.

Impacta la magnífica iluminación del espacio y el ambiente que desprende calidez y tranquilidad mantenido la elegancia atemporal del Club 31.

En total el restaurante tiene una capacidad de para 140 comensales sentados en diferentes comedores, mejor dicho, ambientes. Además, dispone de dos reservados con una capacidad máxima de 35 y 8 comensales.

Templo de la gastronomía


Considerado durante décadas como uno de los templos de la gastronomía madrileña, la cocina internacional del Club 31 ofrecía platos emblemáticos que todavía hoy permanecen en la memoria de muchas personas, como los callos, el consomé gelée, el steak tartar, los huevos Club 31 o el solomillo Strogonoff.

Hoy día, su jefe de cocina, Antonio Schmidt, consigue una cocina en la que se combinan los platos clásicos de la casa con las propuestas más innovadoras del mercado y donde la materia prima de calidad es protagonista.

Herederos del espíritu y del buen hacer del inolvidable restaurante de la calle Alcalá, ahora en su nueva ubicación de la céntrica calle Jovellanos, 5, justo enfrente del Teatro de La Zarzuela, encaran esta nueva etapa con muchas ganas, alegría e ilusión, pero siendo realistas y adaptándose a los nuevos tiempos que corren.

Su mayor deseo es que la gente se quite la corbata y disfrute del buen comer.